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Ayer lunes se celebró el Día Internacional contra la Violencia de Género. Una violencia que adquiere nuevas formas a través de las nuevas tecnologías.

Conviene partir de la base de que la técnica puede mejorar la vida de un ser humano, sin embargo, la clave reside en entender que la ética también es la base de un uso correcto de internet.

La violencia de género en las nuevas tecnologíasEl ciberacoso muestra una nueva forma de violencia de género a través de la red que resulta difícil de desenmascarar porque según apunta la fiscal Ana Isabel Vargas Gallego, «las jóvenes no detectan el ciberacoso e identifican el control o los celos con el amor».

De hecho, algunos jóvenes tampoco son conscientes de los riesgos que implica internet a la hora de publicar ciertas fotos o de aceptar contactos desconocidos en las redes sociales. Ana Isabel Vargas Gallego ha explicado que «las mujeres no son conscientes del maltrato en el ámbito de las nuevas tecnologías y tenemos que hacerles ver qué les está pasando, ya que existen mecanismos psicológicos que impiden a la mujer saberse víctima».

Ha realizado estas declaraciones durante su participación en el IV Congreso de Estudio de la Violencia contra las Mujeres. La experta apunta actitudes que manifiestan algún tipo de violencia, por ejemplo, exigir a la víctima que elimine algunas de las fotos que ha puesto en su perfil, tener un control de lo que hace a través de las redes sociales, reprochar algunas actitudes… Es decir, gestos que denotan deseo de control y que restan libertad a la víctima.

Por otra parte, Enrique Echeburúa que es catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco explica los riesgos que tiene el WhatsApp en relación con la violencia de género porque es posible controlar cuándo una persona está en línea o cuándo no lo está. También es un medio de acoso a nivel social cuando se utiliza para hacer el vacío a alguien al excluirle de un grupo.