• Autor de la entrada:
  • Tiempo de lectura:3 minutos de lectura

Con hojas en su corazón, la alcachofa es todo un tesoro de nutrientes, de beneficios y de placeres sabrosos para el paladar. Se trata de una verdura típicamente del invierno y está muy enraizada en la dieta mediterránea. Sin embargo, se pueden encontrar en los mercados de todo el mundo.

Según los expertos en medicina y en nutrición, la alcachofa es un auténtico destructor de toxinas, sus enzimas naturales, sus vitaminas y sus minerales son aliados directos para el hígado.

Las alcachofas para regenerar el cuerpo

Como todo el mundo sabe, muchos de los alimentos que ingerimos cada día no se eliminan fácilmente. Las grasas saturadas, los conservantes y los productos químicos, procedentes de platos preparados, tienen tendencia a almacenarse en nuestros tejidos, a hincharnos y ralentizar el trabajo del hígado.

Es bueno incluir verduras como la alcachofa en nuestro régimen alimenticio para poder purificarlo y regenerar el organismo. La alcachofa es una verdura muy poco calórica. Gracias a sus fibras y a su alto contenido en antioxidantes, armonizamos la función hepática y favorecemos el tránsito intestinal. De esta forma combatimos la retención de líquidos y mejoramos las digestiones.

El consumo frecuente de alcachofa favorece el buen funcionamiento de los órganos, regulando la tensión arterial. Todo esto permite que el organismo se sienta mejor, tenga mayor salud, y se experimente mayor energía.

Alcachofa cortada

Las alcachofas refuerzan el sistema inmunitario

Un sistema inmunitario fuerte es sinónimo de buena salud. Hacemos frente a agentes infecciosos y virales con una mejor eficacia, y nos protegemos frente a enfermedades cardíacas. Debemos saber que las alcachofas forman parte de los alimentos más ricos en antioxidantes.

Una alcachofa aporta los mismos antioxidantes que un vaso de vino o que un puñado de arándanos. Con las alcachofas nos protegemos frente al cáncer y reforzamos las defensas inmunitarias.

El poder digestivo de las alcachofas

Una buena digestión es una digestión que no se nota, que nos permite regular el tránsito intestinal, que no provoca hinchazón o malestar, y que permite beneficiarnos de nutrientes específicos.

Para mantener una buena digestión, es necesario consumir entre 30 y 38 gramos de fibras dietéticas al día para los hombres, y entre 21 y 25 gramos para las mujeres. El consumo de fibras permite combatir las enfermedades relacionadas con el intestino y el cáncer de colon. Una de las principales fuentes de fibras que encontramos en las alcachofas es la inulina, un tipo de prebiótico muy potente que refuerza las buenas bacterias en el intestino.

Consumir únicamente 120 gramos de alcachofas aporta 10,3 gramos de fibras dietéticas. Gracias a la cinarina, se aumenta la producción de bilis, de manera a acelerar el movimiento de los alimentos y de los residuos a través de los intestinos, reduciendo la sensación de distensión abdominal.

Las alcachofas, el alimento preferido del hígado

Las alcachofas ayudan a reducir los líquidos y el exceso de colesterol en el hígado, para que pueda funcionar correctamente. Además, gracias a sus múltiples fitonutrientes, se refuerza el hígado, pero también se regenera, y se desinflama.

El organismo necesita un buen equilibrio entre el nivel de sodio y el nivel de potasio. Este último es indispensable para combatir la hipertensión y hacer frente a la retención de agua.