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Extraída de las rocas salinas que datan de millones de años, la sal rosa del Himalaya se ha oxidado al contacto del hierro presente bajo tierra, lo que explica su color tan característico.

Hoy en día, la sal se extrae de la mina de Khewra, a unos 500 metros de profundidad en forma de bloques. La sal del Himalaya no está yodada, ni tratada, ni refinada, ni expuesta a la contaminación. Sus múltiples beneficios hacen de la sal un producto indispensable en la gastronomía y en cosmética.

La sal rosa del Himalaya, sana y natural

La sal del Himalaya se utiliza esencialmente en gastronomía como sal de mesa. Extraída de un mar contaminado, la sal de mesa ordinaria luego se blanquea y después se refina. Está excesivamente compuesta de cloruro de sodio al que se añaden agentes antiaglomerantes, conservantes y metales pesados para la salud del organismo, esta sal de mesa no tiene ningún interés. Es más, el cloruro de sodio a largo plazo puede provocar la formación de cálculos renales.

Cristales de sal

La sal del Himalaya representa una alternativa mucho más sana. Su sabor muy salado requiere poner muy poca cantidad en los platos. Por consiguiente, se consume mucha menos cantidad.

Por otro lado, es mucho más rica en oligoelementos que la sal refinada y aporta muchos beneficios para el organismo que vamos a presentar inmediatamente.

Rica en oligoelementos

La sal rosa del Himalaya se caracteriza por su riqueza en oligoelementos tales como el hierro, el magnesio, el calcio, el potasio, el zinc, el fósforo, el cobre, el manganeso, o el cromo.

En total, más de 80 oligoelementos componen este mineral rosado. Más extraño todavía, es la riqueza que le confiere la misma composición mineral que la sangre. Por consiguiente, la sal del Himalaya favorece la regeneración de la sangre, lo que contribuye a la protección del sistema cardiovascular.

Mejora de la circulación sanguínea

La sal del Himalaya se vende en forma de cristales gruesos. A este efecto, se puede utilizar en un baño relajante y proporcionar todavía otros beneficios para el organismo. Basta con poner un kilo de sal en el agua del baño, a temperatura ambiente. Luego hay que relajarse durante 15 minutos. Este tipo de baño permite mejorar la circulación sanguínea, con el fin de prevenir las piernas pesadas, lo calambres musculares y la aparición de varices.

También se puede utilizar esta fórmula en baños para los pies para descongestionar la hinchazón debida a una sesión deportiva o al calor del verano

Equilibra el pH del organismo

Normalmente, el organismo debe presentar un pH neutro, comprendido entre 7 y 7,5. Este índice le permite funcionar de forma óptima. Desgraciadamente, nuestro modo de vida que induce normalmente una alimentación desequilibrada, un nivel de estrés alto, y un sueño deficitario favorece la acidez.

Para recuperar el equilibrio, el cuerpo debe quemar mayor cantidad de minerales y oligoelementos. Sin embargo, si la higiene de vida no proporciona estas sustancias, entonces el pH no consigue recuperar su tasa normal. Esto provoca, a largo plazo, reflujo gástrico, problemas de piel, artrosis o artritis, y aparición de enfermedades inflamatorias.

La sal rosa del Himalaya contiene todos los minerales necesarios para el equilibrio del pH del organismo, y evita los problemas relacionados con un modo de vida poco cualitativo.