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Si se desean alcanzar unos objetivos concretos en musculación conviene prestar atención a no realizar cualquier cosa. Hoy presentamos los principales errores que se deben evitar si se desea progresar y no hacerse daño.

Error número 1, querer hacer demasiado

Motivados como nunca para iniciar un nuevo programa de musculación, os pasáis horas cada día en el gimnasio con sesiones que no terminan. Cuidado con no confundir cantidad con calidad. Más vale realizar un entrenamiento intensivo de 45 minutos que un entrenamiento largo y aburrido de 2 horas.

Por otro lado, es inútil entrenarse todos los días. Un entrenamiento demasiado frecuente no permite un reposo óptimo del sistema nervioso y muscular, y las sesiones se vuelven cada vez menos productivas.

Error número 2, no poner bastante intensidad

Muchos deportistas que trabajan en musculación tienen la impresión de realizar sesiones intensivas y productivas, pero en realidad no lo son. Muchos son los que no cargan el peso suficiente, no buscan la progresión, y superar límites. Se mantienen en lo adquirido pensando que sus entrenamientos les permitirán alcanzar los objetivos, y al final dejan de progresar y terminan por perder la motivación.

Bíceps

Error número 3, descuidar el reposo

¿Acaso no habéis oído nunca que el reposo era fundamental para la salud, que había que dormir lo suficiente para estar en forma? En efecto, el sueño es fundamental para el buen funcionamiento del organismo, pero igualmente es muy importante para un deportista que practica musculación.

De esta forma, para recuperarse correctamente y progresar, un deportista de musculación necesita de 8 a 9 horas de sueño por la noche, y una siesta de 20 minutos al día. El músculo necesita reposo para desarrollarse, es lo que llamamos el anabolismo muscular, y el sueño es fundamental para el crecimiento muscular.

Error número 4, quemar etapas

Muchos son los que practican musculación que pretenden hacer más de lo que pueden. En el gimnasio observamos frecuentemente que hay deportistas que levantan cargas que no dominan o que utilizan técnicas de intensificación, mientras que todavía no dominan bien las bases del entrenamiento. Basta con este ejemplo para ver más claro: en una carrera de coches, un principiante no puede pretender pilotar un Fórmula 1, puesto que apenas domina la conducción de un kart. En musculación ocurre lo mismo.

Error número 5, querer entrenarse como el vecino

El programa de musculación que se lleva puede cansar, y pretender cambiar y seguir el último entrenamiento de moda, o peor aún, copiar el del vecino. Esta es la mejor cosa que se puede hacer si se desea no cumplir los objetivos proyectados, y además pudiendo sufrir todo tipo de daños físicos.

Conviene saber que cada uno es diferente y que los programas deben ser personalizados según varios factores. El objetivo, el pasado deportivo, la experiencia, o la morfología son factores a tener en cuenta a la hora de establecer un programa de entrenamiento.

Error número 6, olvidarse del calentamiento

El calentamiento forma parte integrante del entrenamiento. Existen varias razones para no descuidarlo, como por ejemplo prevenir los daños, mejorar los rendimientos y la recuperación. El calentamiento permite, como su nombre indica, calentar el cuerpo y, por tanto, prepararlo para el esfuerzo.

En musculación, aconsejamos comenzar por un calentamiento global en un aparato de cardio y luego terminar con un calentamiento específico, realizando algunas repeticiones de ejercicios previstos en el cuerpo de la sesión, con un aumento progresivo de las cargas.

Error número 7, olvidarse de la técnica

Cuando se entra en el gimnasio, conviene dejar el ego en el vestuario. A veces, vemos a muchos practicantes de musculación que solo piensan en una cosa, levantar lo máximo posible sin respetar la técnica de ejecución. Esta categoría del deportista termina un día u otro por provocar daños que pueden ser irreparables, y que les obligue a abandonar la musculación durante varias semanas, varios meses, o incluso definitivamente.

Error número 8, realizar ejercicios no adaptados

Es muy importante en musculación aprender a conocerse desde un punto de vista morfoanatómico. Cada individuo es diferente morfológicamente y algunos ejercicios no se adaptan a nuestra propia condición física. Esto podemos constatarlo, por ejemplo, al realizar un ejercicio de squat: cuanto más largas son las piernas, más difícil será el movimiento a la hora de realizarlo, y por tanto, peligroso para el raquis lumbar.