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El estrés es un factor que provoca migrañas. Si normalmente se sufre este tipo de enfermedad, el estrés corre el riesgo de acentuarlas y de hacerlas crónicas, las hormonas secretadas por el estrés son la principal causa: el cortisol y la adrenalina. En fuertes dosis, estas dos hormonas pueden efectivamente provocar migrañas más o menos severas. Un fuerte pico de adrenalina puede igualmente ralentizar la digestión y provoca el estreñimiento o la hinchazón de estómago.

Estar demasiado estresado, normalmente, acentúa los riesgos de caer en una hipertensión, y por consiguiente, ponerse en riesgo de sufrir un infarto. El estrés favorece también el colesterol malo en la sangre. Este último provoca la obstrucción de arterias y favorece los riesgos de accidentes vasculares cerebrales y de ataques al corazón.

El estrés, generalmente, aumenta el riesgo de caer enfermo. Simplemente porque el organismo, cuando está muy estresado, ralentiza sus funciones. Un estrés constante debilita fuertemente la función inmunitaria, el organismo se ve fragilizado y más vulnerable frente a los virus y bacterias.

Musculación

El estrés altera el sueño

El estrés afecta al sueño. Todo es cuestión de hormonas. En realidad, existe un impacto sobre las hormonas del sueño como la serotonina y la melatonina. El estrés provoca una alta producción de cortisol. Presente un fuertes dosis en el organismo, esta hormona interfiere con las hormonas del sueño y contribuye a mantener el cuerpo en vigilia. La falta de sueño tiene consecuencias nada desdeñable sobre el organismo: falta de energía, ganas de comer incesantemente, aumento de peso, etcétera.

El estrés favorece el aumento de peso

El estrés perturba el sueño y un sueño perturbado favorece un aumento de peso. Pero esto no es todo, cuando se está estresado existe la tendencia de comer más y peor. Un alto pico de estrés provoca normalmente la señal del hambre. Por desgracia, no nos decantamos por los alimentos buenos para el organismo, sino más bien por los alimentos que nos parecen más reconfortantes, principalmente aquellos que contienen grasas y azúcar. El estrés perturba igualmente el sistema hormonal, lo que puede también jugar sobre el aumento de peso.

La hormona del estrés, el cortisol

Cuando el cuerpo se ve sometido a una gran presión, produce continuamente una alta cantidad de hormonas, y particularmente de cortisol. Esta última es un antidolor que proporciona energía y participa en la regulación del sueño. Finalmente, esto provoca una forma de estrés crónico, que termina por agotar el organismo. Esta tasa importante puede provocar una reducción de los rendimientos del sistema inmunitario, una pérdida de masa muscular, puesto que el músculo sirve entonces de carburante energético, así como un gran cansancio.

La solución para reducir el estrés

Conviene saber que una actividad deportiva tiene una gran influencia sobre las hormonas. Al correr, pedalear, nadar, saltar, danzar, etcétera se provoca un aumento de endorfinas, poniendo en marcha la producción que estaba en standby por culpa de un cansancio crónico. Practicando deporte, el organismo se siente más relajado y se puede mantener el nivel de endorfinas, pero cuidado, solo la asiduidad permite mantener este nivel correcto.

El deporte, el método más sano

Al provocar un cansancio sano y saludable, el deporte mejora la calidad del sueño, se recupera con mayor facilidad, lo que provoca a largo plazo un aumento de la energía. Por tanto, es el mejor y el más sano de los métodos para romper el círculo vicioso del estrés y sus consecuencias. Evidentemente, no es fácil dar el primer paso, como levantarse un poco más temprano o volver a casa un poco más tarde, cuando todavía se siente el cansancio físico del día, y se sigue bajo los efectos del estrés.