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El yoga ayuda a liberarse del estrés. Algunos hombres incluso golpean en un saco de boxeo, otros utilizan una barra con pesas, o corren durante horas para evacuar el estrés, pero finalmente, estas soluciones los vuelven más agresivos o provocan cierto cansancio.

El yoga, por el contrario, utiliza muchas técnicas de relajación que finalmente provocan un calma interior asombrosa. El yoga entrena al mismo tiempo la parte mental y la parte física del hombre.

En efecto, gracias a la relajación, pero también a la meditación que se practica en ciertas clases de yoga, se puede abordar una vida, unos problemas, y unos objetivos de forma más reflexiva y constructiva.

Postura de Yoga

El yoga y la flexibilidad

Como en la mayoría de las posturas del yoga, existen algunas específicas para la columna, se consigue trabajar la movilidad articular, lo que produce un mejor swing en golf o se mejora el golpe de raqueta en el tenis. Pero al mismo tiempo ayuda a desintoxicar y permite una mejor digestión.

A las posturas de la columna vertebral se añaden muchas posturas en la que la apertura de la cadera, así como la flexibilidad de la cadena posterior, se ven solicitadas y trabajadas simultáneamente. Concretamente nos referimos a los aductores, las pantorrillas, o los isquios.

Siendo más flexible a nivel de estos diferentes músculos, se reducen las tensiones que se ejercen sobre la pelvis y se quitan los dolores dorsales existentes o futuros.

Además, siendo más flexibles, se ofrece a los músculos la posibilidad de fortalecerse gracias a la elasticidad obtenida.

También es posible mejorar la zancada a la hora de correr gracias a un paso más largo y más flexible, lo que conduce naturalmente a una velocidad más consecuente durante los entrenamientos, bien de larga duración o por intervalos.

El yoga esculpe el cuerpo

Incluso si se utiliza el peso del propio cuerpo, el yoga construye la masa muscular y fortalece los músculos. Para comprenderlo mejor, basta con imaginar la barra que se empuja en un banco inclinado, como si pesara lo mismo que el propio cuerpo.

No es necesario buscar posturas complicadas para diseñar la musculatura, basta con mantener las posturas de base durante varias respiraciones y encadenarlas de forma más dinámica durante las clases de yoga, lo que produce una fortaleza destacada y mayor flexibilidad.

Además, a través de estos movimientos y amplitudes diferentes, se recurre a otras fibras musculares, descubriendo a veces músculos que hasta ahora eran desconocidos, como por ejemplo el serrato anterior que estabiliza el hombro y los pectorales, permitiendo resaltar los abdominales.

Finalmente, gracias a la respiración que se adopta en el yoga, es posible perder esos michelines debidos a una secreción importante de cortisol en beneficio de un vientre plano sobre el que podrán destacarse los abdominales en forma de tableta de chocolate.

El yoga desarrolla el equilibrio

Muchas de las posturas de yoga, además de ofrecer flexibilidad, requieren un equilibrio sobre los pies o sobre las manos fuera de lo común. Por tanto es posible desarrollar los músculos estabilizadores, y asentar una postura con el fin de mantener estas posiciones un tanto diferentes.

El yoga previene los daños físicos

Antes de nada, el yoga requiere cierta escucha del cuerpo a cada instante. Por consiguiente, en función del estado de humor, los ejercicios no se realizan de la misma forma ni las posturas a la misma intensidad.

Además, el yoga refuerza desde el interior hasta el exterior, cosa que también es propia del Pilates, y que permite construir los músculos profundos, estabilizadores, y de postura con el fin de tener una base sólida antes de pedirle más al cuerpo, bien en intensidad, en impacto, o en cargas adicionales.