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Tengo el pene pequeño, vengo a que me lo alargue o Tengo el pene delgado, vengo a que me lo engrose, deben ser las frases mas comunes que escucha un urólogo de sus pacientes, y es que hay hombres realmente obsesionados con el tamaño de su pene que no pueden disfrutar de una vida sexual normal.

Es sorprendente la cantidad de hombres que en todo el mundo se somete a cirugías para alargar o engrosar sus penes, en España se realizan de 2.500 a 3.000 de estas intervenciones y la cantidad es similar en muchos otros países.

Aunque sea un tema que poco se conversa entre hombres, parece ser que el tamaño del pene es una obsesión para muchos; la mayoría creer disponer de una herramienta pequeña y por tanto poco efectiva. Así que gracias al bombardeo de información se recurre a probar artilugios que prometen hacer crecer el pene de forma tal que los actores porno lo tendrían pequeño.

Los mas osados pasan de las bombas succionadoras y las pesas a otros medios quizá mas peligrosos, confiando en las bondades que promete la publicidad se tragan cuanta pastilla le ofrecen o se inyectan productos con el afán de conseguir un pene mas largo y grueso.

Otros entonarán mas o menos las frases iniciales de este artículo cuando se animen a consultar con un médico especialista, quien le responderá a la mayoría de ellos que sus penes son normales y no requieren incremento ni en longitud ni en grosor.

Síndrome del vestuario

Síndrome del vestuario, tengo el pene pequeñoMuchos de los hombres que recurren a estos tratamientos tienen un pene cuyo tamaño se encuentra en las medidas consideradas normales, pero aun así, no llegan a sentirse conformes con su anatomía.

La apreciación errónea del tamaño del pene puede deberse en muchas ocasiones, a problemas psicológicos que están relacionados con la imagen que tiene el individuo de si mismo y de su sexualidad, sin que exista ninguna minusvalía o discapacidad de tipo físico.

Esta falsa percepción sobre el propio pene o síndrome del vestuario, se da sobre todo en hombres de edades comprendidas entre los 18 y los 35 años, e incluso puede provocar que los afectados renuncien a determinadas profesiones y actividades en las que es habitual cambiarse de ropa en presencia de otros.

¿Importa el tamaño?

Los investigadores han insistido en repetidos estudios que el tamaño del pene no guarda relación alguna con la satisfacción de la pareja durante la relación sexual, los casos de tamaño anormal por causas congénitas pueden tratarse con cirugía aunque los resultados son impredecibles; aun sin la cirugía, muchos hombres son perfectamente capaces de mantener relaciones sexuales satisfactorias a pesar del reducido tamaño de su pene.

La longitud del pene en flacidez no se correlaciona con la altura y el peso de su propietario, de igual modo no existen diferencias estadísticamente significativas respecto de la edad.

Los estudios realizados, que son dispares por el método de medida y la población estudiada, indican que la longitud media, medida desde la piel del pubis justo donde el pene se une al cuerpo hasta la abertura de su extremo en el orificio urinario, es aproximadamente de 8,8 cm de largo para un pene flaccido y de 12,89 cm en estado de erección.

Las indicaciones para recomendar la cirugía de aumento del pene contemplan una longitud en reposo inferior a 4 cm o menos de 7 cm en erección, aunque otro criterio sería el que no tuviese la longitud requerida para realizar la penetración durante el coito.

¿Cirugía sí o no?

Son muchos los riesgos que se corren al intentar emplear la cirugía para tratar problemas de índole psicológica, por esto los varones descontentos con el tamaño de su pene deberían pensárselo bien antes de recurrir a la cirugía cosmética, sobre todo cuando dicho tamaño se encuentra dentro de los valores considerados normales.

Antes de decidir someterse a una cirugía para modificar el tamaño del pene, es más recomendable acudir a un terapeuta especializado en relaciones y cuestiones sexuales, quien podrá ofrecer asesoramiento y la ayuda apropiada.

Cuando la cirugía es el único recurso de una persona para recuperar su autoestima y mejorar la imagen de sí mismo, al menos debería consultar a un cirujano experto de una clínica reconocida con prestigio, y reforzar la información al contrastar el diagnóstico obtenido con el punto de vista de otros especialistas.

También es conveniente informarse con detalle de los métodos disponibles, los resultados de las operaciones de ese cirujano y las posibles complicaciones de la intervención.

Si la alternativa escogida para lograr el aumento en tamaño y grosor del miembro viril es otra, de igual manera debe privar la sensatez y cordura; investigar a fondo como puede afectar a la salud el uso de algún aparato, equipo, producto o medicamento recomendado, en especial se debe desconfiar de los sitios en Internet que ofrecen resultados garantizados con el uso de técnicas milenarias, productos naturales, y que respaldan los resultados con testimonios de otros usuarios sin presentar estudios científicos serios que avalen las bondades predicadas.

La gran cantidad de publicidad y páginas en Internet que hacen énfasis en el aumento de pene, atraen todo tipo de audiencia masculina; a pesar de esta publicidad y de todo lo que digan, la eficacia de tales procedimientos para el alargamiento de pene está aún por ser demostrada y en muchos casos el procedimiento ofrecido puede ser perjudicial.