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El sentido común nos da las pautas para vivir mejor, estas recomendaciones te ayudarán a retrasar el envejecimiento haciendo que te sientas joven todos los días de tu vida.
Cuida tu alimentación
Dieta balanceada que incluya todos los nutrientes que tu organismo requiere, con pocas grasas y mucha fibra, rica en frutas y verduras con un aporte apropiado de proteínas.
Además para proteger las células del efecto perjudicial de los radicales libres incluye alimentos ricos en antioxidantes, por ejemplo, fresas, ciruelas, kiwis, judías y alcachofas.
Retrasa la aparición de las arrugas con alimentos ricos en ácidos grasos Omega-3, como pescados azules, frutos secos y aguacates.
Puedes combatir las arrugas con alimentos ricos en ácidos grasos esenciales que abundan en alimentos como el salmón, las sardinas o las nueces.
También debes consumir alimentos ricos en vitamina A, zanahorias, calabacines y pimientos rojos. La vitamina C ayuda a mantener tu piel elástica, y está presente en los cítricos, el brócoli, la coliflor, los tomates y el melón.
Mantén un peso equilibrado
Tanto el exceso como la falta de peso son perjudiciales para la salud, si tu índice de masa corporal es superior a 25 consulta con un médico para que te facilite una dieta que te permita reducir peso gradualmente; por otra parte, un IMC inferior a 19 tampoco es sano, y está asociado con diversas enfermedades.
Haz ejercicio
La práctica regular de ejercicio físico reduce el riesgo de sufrir un infarto, padecer diabetes o hipertensión. El ejercicio te ayuda a mantener un peso equilibrado, mejora tu sistema inmunológico e, incluso, mejora tus habilidades cognitivas. También, libera endorfinas, que son el analgésico natural de nuestro organismo, y ayuda a la circulación sanguínea.
Es importante, incluir en nuestra rutina de ejercicio físico, ejercicios de resistencia como las flexiones, y de fuerza como los ejercicios con pesas que ayuden a conservar la masa ósea e incrementar la musculatura. Prueba con ejercicios aeróbicos durante 30 minutos 3 días a la semana, y ejercicios de fuerza de 20 a 30 minutos 2 días a la semana.
Deja de fumar
El humo del cigarrillo contiene cientos de compuestos químicos relacionados directamente con el cáncer, riesgo de infarto y enfermedades pulmonares. El tabaco acelera el envejecimiento y marchita la piel.
Si fumas busca ayuda profesional para dejar el hábito,  de ser necesario pide a tu médico te recete algún medicamento como la Vareniclina dentro de un programa de deshabituación tabáquica.
Reduce el consumo de alcohol
Un vaso de cerveza o una copa de vino al día reducen el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca; sin embargo, consumir más alcohol es perjudicial para tu salud. Recuerda que el consumo de alcohol facilita la deshidratación y reseca la piel.
Protégete del sol
Incluso durante el invierno utiliza a diario un protector solar de factor 15 o más para prevenir las quemaduras solares producidas por radiaciones ultravioleta de longitud de onda corta UVB.
Puedes potenciar la protección de tu piel a los efectos nocivos del sol agregando en tu dieta diaria alimentos ricos en vitamina E como las nueces y las verduras con hojas. El selenio también ayuda a proteger tu piel, está presente en el atún, el pavo y la pasta integral.
Mantén tu cerebro ágil
Las actividades que estimulan nuestro cerebro ayudan a frenar la aparición de la demencia senil o el Alzheimer. Protege tu cerebro aprendiendo cosas nuevas cada día y mantenlo en forma con actividades como crucigramas, lectura, puzzles y juegos de ingenio en general.
Vive sin estrés
El estrés afecta a los sistemas inmunológico, nervioso y digestivo de tu cuerpo. La tensión nerviosa afecta a los músculos del rostro, provocando la aparición de arrugas, además, afecta al sueño. Prueba a descargar las tensiones practicando yoga, tai-chi u otro tipo de actividad relajante.
Relaciónate con otros
Hay estudios que indican que las personas que se mueve en un amplio círculo social viven más que las solitarias. Combate la introversión, participando en algún taller de actividades, recuperando viejas amistades o reuniéndote con la familia.
Duerme bien
Mientras dormimos, nuestro cuerpo libera hormonas que colaboran en la reparación celular. Si dormimos poco, nuestro organismo produce grandes cantidades de cortisol, que es una hormona relacionada con el estrés, y aumenta el ritmo cardíaco y la presión arterial.