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Esto es algo de lo que hablamos y debemos considerar antes de comprar una plataforma vibratoria, lo repetiré ahora con el apoyo de algunas declaraciones publicadas en el diario La Voz de Galicia dadas por fisioterapeutas y profesionales del deporte.
Las plataformas vibratorias, o body coach (entrenador corporal), se anuncian en cuanta revista existe, y toda cadena de televisión que se precie no entiende sus programas de venta nocturnos sin loas a estos aparatos. Son lo último en fitness, y, a tenor de los anuncios, parece que ya no es posible bajar unos kilos, reducir celulitis o ponerse cachas sin meterse en la coctelera y empezar a vibrar.
Y resulta que no es exactamente así. Fisioterapeutas y profesionales del deporte critican la falta de información que suele acompañar la venta y el uso de estas máquinas, extraordinarias cuando son de buena calidad y se utilizan correctamente, y peligrosas en el caso contrario.
plataforma vibratoriaEl funcionamiento de las plataformas vibratorias es sencillo. Su base genera vibraciones que se transmiten al cuerpo, y los músculos reaccionan a ese estímulo mediante contracciones que intentan compensar los movimientos del aparato.
Este mecanismo permite numerosas utilidades. En fitness se puede utilizar como complemento a otro tipo de ejercicio, como correr o nadar, y también para relajar la musculatura después del esfuerzo físico. En fisioterapia, la máquina es magnífica para la recuperación de determinadas lesiones, especialmente las articulares, porque con ella se trabaja muy bien la propiocepción. Tiene además un uso positivo en salones de belleza, especialmente para combatir la celulitis.
¿Dónde empiezan las pegas?
En primer lugar, cuando se publicitan funciones que la máquina no puede realizar. Por ejemplo, la sustitución del ejercicio físico, adelgazar o ganar musculatura.
Según Amadeo González, fisioterapeuta de la unidad de rehabilitación del Hospital A Coruña y del Centro de Fisioterapia Fisam en esa ciudad, La plataforma no va a correr por ti, y tampoco te va a muscular. Para eso hay que ir al gimnasio y ponerse en manos de un buen especialista que sepa lo que hace, porque trabajar contra resistencia es la única forma de lograr ese objetivo.
En segundo lugar, las máquinas de body coach tienen un sinfín de contraindicaciones, como en los casos de embarazo, hernia, diabetes, epilepsia, migraña, problemas de retina, uso de marcapasos. En general nunca deben subirse a estas plataformas las personas que tienen prótesis de cualquier tipo o enfermedades neurológicas. La cuestión es que en la publicidad no siempre se explican esos condicionantes.
Hay un tercer punto: la calidad. En el mercado se están vendiendo máquinas desde unos trescientos hasta varios miles de  euros, según el tipo de vibración que producen y si cumplen o no con la normativa.
José Pena, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y masajista terapéutico en el Complejo de Salud Compostelano Espagat, advierte que los profesionales del sector tienen una guerra contra lo que se está vendiendo por televisión, equipos y productos que no cumplen con los requisitos mínimos sanitarios. Destaca que las plataformas vibratorias pueden ser muy perjudiciales usadas de manera incorrecta.
Lo dicho, no te dejes convencer porque lo diga la tele.
Visto en lavozdegalicia.com