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Para motivar a un hijo a que practique deporte, antes de nada es necesario que descubra el gusto por una actividad deportiva. Por tanto, necesita una actividad lúdica, que se corresponda con sus gustos y su temperamento. En función de sus apetencias, se le puede proponer, por ejemplo, aprender danza africana, jugar al baloncesto, o practicar skate con los amigos. Todas las actividades son buenas, siempre que se mueva y que se sienta motivado para hacerlo.

Los beneficios del deporte

Moverse para sentir el cuerpo vivo, darse gusto, ir más allá de los propios límites, forjarse un cerebro de campeón y cuidar de la propia salud. Todas estas son virtudes y beneficios que ofrece el deporte. Pero un hijo, probablemente no tenga conciencia de todo esto. Para animarlo a que practique una actividad física, es importante explicarle hasta qué punto moverse es beneficioso para él.

Los progresos en el deporte

Los progresos deportivos son más importantes que los resultados. Si vuestro hijo fracasa durante una competición o en un simple ejercicio, es importante poner en valor su evolución global y no tanto su fracaso. Dar más importancia a la victoria antes que al placer de la práctica del deporte puede conllevar una reducción de su motivación. No olvidemos que el objetivo principal es que se divierta, que evolucione y gane en confianza en sí mismo día tras día. La competición y los resultados son tan solo secundarios.

Niños jugando

Los videojuegos

Si vuestro hijo solo tiene ojos para los videojuegos, se puede conjugar lo útil con lo agradable, ofreciéndole una consola de juegos interactivos que le permitan hacer deporte al tiempo que se divierte. Baloncesto, fútbol, tenis de mesa, ciclismo, etcétera. Posiblemente estemos hablando de una forma inteligente para que vuestro hijo se mueva, al tiempo que puede ir descubriendo múltiples actividades a través de los juegos de deportes en línea.

Soccertastic World Cup 2018 es un nuevo juego de fútbol que cae oportunamente durante la celebración del Mundial de Rusia. El juego consiste en marcar un máximo de goles. Se trata pues de apuntar bien y enviar el balón a la portería para marcar un punto. Igualmente, hay que intentar esquivar el gol y batir un récord antes del final del tiempo que se le concede a cada jugador.

Motivar a los compañeros

Practicar deporte entre compañeros es algo muy estimulante. Para motivar a vuestro hijo, conviene intentar reunir a uno o varios de sus amigos en torno a la misma actividad. Practicar fútbol es algo bueno, pero practicar fútbol con amigos, todavía es mucho más divertido y placentero.

Practicar deporte en familia

No hay nada mejor que una actividad física practicada por toda la familia para dar al hijo las ganas suficientes de querer moverse y hacer deporte. A largo plazo, esto provocará que los hijos quieran imitaros y reproducir vuestros comportamientos. Por ejemplo, se puede aprovechar un fin de semana soleado para ir a dar un gran paseo en familia. No olvidemos que la higiene de vida pasa también por la educación.

Mando consola

Valorar los resultados

¿Vuestro hijo ha llegado el primero en la carrera de atletismo del colegio? ¿Acaba de aprender a nadar? Ahora llega el momento de felicitarlo y demostrarle lo orgulloso que estáis de sus rendimientos físicos e intelectuales. Si tiene confianza en sí mismo, si se siente valorado y animado, descubrirá mucho más placer a la hora de practicar una actividad física.

No forzar las cosas

Rápidamente, tras haber comenzado con una actividad física, algunos niños se cansan y no desean continuar. A pesar de que es importante perseverar y no abandonar ante la menor dificultad, tampoco conviene forzar a vuestro hijo, si finalmente sus clases de judo o de danza no le dicen nada. Quizás ha llegado el momento de explorar otros horizontes. Con el tiempo, es muy probable que descubra el deporte que verdaderamente le apasiona.

Integrar la actividad física en el día a día

El objetivo fundamental que se esconde detrás de toda actividad física es que vuestro hijo comprenda y sepa que el deporte no depende forzosamente de una práctica intensiva. Dar un paseo en bicicleta, jugar en el jardín, y no pasarse horas delante del televisor, sino aprender a jugar con las raquetas en la playa, por ejemplo, son actividades muy lúdicas que podrá integrar fácilmente en su vida diaria.