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¿Son las vacaciones el momento propicio para ponerse a régimen? ¿Por qué no? Las circunstancias, a pesar de lo que se pueda pensar, son particularmente favorables.

Aunque es verdad que hace tiempo que os decís que ya ha llegado el momento de volver a recuperar un peso normal, o lo que es lo mismo, de «poneros a régimen», nunca termináis por decidiros. Cada vez que lo habéis intentado surge algún pretexto para remitirlo a otro momento. Pues bien, las vacaciones es el momento adecuado para comenzar una dieta adelgazante.

Régimen en familia

Si estáis de vacaciones con la familia o con un grupo de amigos, es necesario cocinar todos los días. Entonces, ¿qué os impide preparar un menú mucho más ligero? En realidad, es lo único necesario en un régimen adelgazante: comer pocas grasas. Tenéis tiempo para ir al mercado y comprar buenos productos, además de ser ésta, precisamente, la mejor temporada para consumir verduras y frutas.

Comida en la piscinaIndependiente del tipo de régimen elegido, debéis comer frutas y verduras en abundancia. Todo el mundo se encontrará mejor con un menú más ligero, y cocinando platos con productos del día y de la temporada. Además, e independientemente de las directrices de vuestro régimen, ir al mercado es todo un placer para los sentidos.

Nada os impide que si hay niños en casa, o no estáis demasiado gordos, añadir un chorrito de aceite de oliva, o una nuez de mantequilla en vuestros platos, al igual que consumir algo de pan, y de cereales en función de vuestro apetito.

Régimen en el hotel

Comenzar un régimen es relativamente fácil, pero en cambio, si os alojáis en un hotel, la cosa se complica algo más. En un hotel no sois vosotros quienes realizáis las compras, ni los que cocináis vuestros platos preferidos, y tampoco tenéis la posibilidad de elegir el tipo de menú. En todo caso, es complicado, pero no imposible. Lo más importante es no perder de vista esta máxima: comer lentamente.

Ahora que no estáis en el trabajo y que no os veis sometidos a ningún tipo de horario, es el momento de saborear la comida, y permanecer en la mesa algo más de tiempo. Si conseguís asumir este hábito sano, sin hacer ningún otro tipo de régimen, a la larga iréis eliminando esos kilos de más que tanto os cuesta quitaros de encima.