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Conocer el tipo de piel es importante a la hora de escoger aquellos cosméticos específicos que mejor se adaptan a nuestra cara. Antiguamente se pensaba que si teníamos la piel grasa no teníamos necesidad de hidratarla. Hoy en día se sabe que esto no es verdad, sino que lo que debemos utilizar es una crema hidratante para pieles grasas.

En un producto para pieles secas, puede haber aceite, como por ejemplo de hueso de albaricoque. Sin embargo, para una piel grasa, este producto no resulta bueno, puesto que ya hay suficiente sebo en la epidermis facial.

Piel seca

La cara es sensible al frío, al viento… a las agresiones externas. Por esta razón se enrojece con facilidad, reflejando poca luz. Normalmente se presenta un poco cuarteada y con falta de elasticidad. Este tipo de piel tiene tendencia a agrietarse y a estar tirante.

Piel grasa

Conocer el tipo de piel de nuestra cara 1El aspecto de la piel es brillante, principalmente en la zona de la frente, la nariz, y el mentón. Los poros suelen estar dilatados, y es corriente que aparezcan granitos y puntos negros.

Piel mixta

La zona de los laterales de la cara corresponde a una piel seca, pero la zona mediana, corresponde más a un tipo de piel grasa.

Piel sensible

El rostro se irrita con facilidad y se enrojece tras la aplicación de un gel para después del afeitado, o de un perfume o colonia. Habitualmente se quema con facilidad con la exposición al sol. La aparición de venitas enrojecidas es corriente, especialmente en los pómulos y en la nariz, cerca de las fosas nasales.

Piel normal

En realidad, no presenta ninguna de las características mencionadas hasta ahora. Se trata de una piel suave, sin imperfecciones, ni la aparición frecuente de granitos o espinillas.

Una vez que sabemos qué tipo de piel facial tenemos, no tendremos ningún problema a la hora de escoger el producto cosmético que mejor se adapte a nuestro caso particular.