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La práctica del Yoga se ha convertido en uno de los ejercicios más practicados por los hombres. En realidad, existen muchos tipos de yoga, y cada uno adaptado al tipo de personalidad de cada ejercitante.

Algunas de estas modalidades actúan directamente sobre el bienestar físico, otras sobre la salud psíquica, o sobre el conocimiento de uno mismo. Lo ideal es encontrar aquella forma que mejor se adapte a nuestras necesidades.

El Yoga

Se trata de una disciplina milenaria complementaria, que toca a la vez aspectos cognitivos, espirituales y físicos. Su función es la de equilibrar los diferentes polos del ser humano: físico, psíquico y espiritual, a través de ejercicios de meditación y de flexibilidad.

La práctica del Yoga para sentirse bien 1En resumen, se trata de aprender a dominar y controlarse a sí mismo para sentirse mejor en su propia piel.

El Ashtanga

Si no eres una persona de naturaleza contemplativa, o si tienes dificultad para quedarte quieto, y tu cuerpo requiere que sueltes energía, el Ashtanga es la técnica más conveniente.

Se trata de una disciplina muy dinámica, pero también la más demandada en Occidente. Es un método físico se basa en ejercicios físicos acrobáticos y en posturas diferentes.

Esta técnica está recomendada para personas que tienen un alto nivel deportivo, y quieren consolidar su confianza en ellos mismos, para caminar derechos hacia la meta que se han fijado en la vida.

El Kundalini

Esta técnica es ideal para canalizar la energía que circula a través de las venas. Este método pretende despertar los chakras adormecidos (que son los puntos de energía del cuerpo), para desbloquear la energía espiritual y acceder a los niveles de conciencia superior.

Concretamente, el objetivo es el de conocerse mejor, recitando una serie de mantras (pequeñas oraciones) y haciendo ejercicios basados en la respiración. Esta técnica es muy conveniente para los no iniciados que desean desarrollar su espiritualidad, y abrirse a los otros, liberándose de todo tipo de ataduras.

El Iyengar

Fue un swani (maestro de yoga) quien le dio este nombre. Con ella se pretende insistir en el dominio de las posturas inspiradas en el mundo vegetal y animal, llamadas Asanas, y al mismo tiempo sobre la respiración (Pranayama).

El objetivo final es llegar a la perfección de estas posturas poniendo todo el cuerpo en acción, y aprender así a concentrarse mejor. Esta técnica es ideal para los principiantes. En realidad se trata de un método muy eficaz para vencer la timidez y salir del enclaustramiento defensivo.