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Antes de aplicar cualquier producto sobre la piel, conviene realizar un peeling a fondo. Normalmente es algo que realizamos bajo la ducha. Con este sistema conseguimos eliminar las células muertas, ventilar los poros y permitir que la piel respire.
Habrá que detenerse con especial énfasis en las zonas más secas del cuerpo, como son los pies, o los codos y las rodillas.
La técnica es muy simple: se trata de frotar con masajes continuados la zona de los codos, para evitar que la piel se cuarteé, así como las rodillas y los talones para evitar la aparición de callosidades.
Por supuesto, debemos evitar las zonas sensibles, para no irritarlas. Los peelings a base se sales marinas, enriquecidos con aceite de almendra, son un buen exfoliante que suavizan mucho la piel.

Las mascarillas corporales

Consejos para mantener una piel suave 1Contrariamente a lo que mucha gente piensa, las mascarillas no sólo se utilizan para la cara. Las mascarillas a base de arcilla, están destinadas a las partes del cuerpo que son más grasientas. Eliminando toxinas e impurezas, ayudamos a cerrar los poros.
Si las aplicamos sobre el torso y la espalda, conseguiremos una limpieza en profundidad.

La hidratación para los jóvenes

Después de tomar una ducha, el secado tiene que hacerse con delicadeza. La piel no se frota, sino que debemos absorber el agua con la ayuda de la toalla, a base de golpecitos que consigan empapar el exceso de humedad corporal.
Para evitar la sensación de tirantez, es bueno aplicar inmediatamente un producto hidratante corporal.
Si insistimos sobre las zonas resecas, como son los codos, y los pies, la piel volverá a recuperar su suavidad y firmeza natural. Sabemos que la falta de agua acelera el envejecimiento de la piel. Por esa razón, debemos ser muy generosos a la hora de aplicar una crema hidratante.

Una piel tersa

La piel se nutre desde el interior del cuerpo. Si queremos evitar una piel frágil y rugosa, debemos evitar el tabaco.
Tras una noche de sueño reparador, debemos comenzar el día bebiendo un buen vaso de agua, con eso conseguiremos eliminar las toxinas producidas durante la noche. Después es conveniente desayunar copiosamente. Una taza de té o café nos ayudará a hidratar el cuerpo.
Si además, esto lo acompañamos de un zumo de zanahoria, sumado a una macedonia de fruta, con albaricoque o mango, que son ricos en betacarotenos, conseguiremos tener una piel con un tono mucho más vivo y brillante.
Es aconsejable tomar algunas tostadas con margarina, enriquecida con Omega 3 y Omega 6. Estos nutrientes contribuyen activamente a la producción celular y a mantener la hidratación de la piel.
A lo largo del día es bueno comer algo de fruta y verduras, que son las que protegen los tejidos celulares de la oxidación natural.