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La electroestimulación puede ser muy útil para limitar las agujetas, tratar el dolor de espalda, mejorar el retorno sanguíneo, recuperarse, aliviar los reumatismos o ayudar a esculpir la silueta. Pero no hace milagros y debe ir siempre combinada con una actividad física real. Veamos algunos puntos importantes que conviene tener en cuenta a la hora de someterse a una sesión de electroestimulación.

¿Qué es la electroestimulación?

Comencemos por una presentación sencilla. Un aparato de electroestimulación envía un impulso eléctrico que contrae el músculo a través de electrodos colocados sobre la piel.

No se trata de adelgazar o de trabajar la musculatura sin hacer nada, si no de ser más eficaz. La electroestimulación no adelgaza directamente, pero como el impulso eléctrico hace trabajar el músculo, se termina por perder grasa y por rediseñar la silueta.

Electrodos

Complemento de una actividad física

La electroestimulación se puede utilizar sola, aunque su interés queda bastante mermado. Realmente no hay gran variedad de movimientos ni de contracciones. Es preferible utilizar la electroestimulación como complemento de una actividad deportiva real o durante una jornada de reposo.

También se puede disfrutar de una sesión de musculación para trabajar los músculos en profundidad y en superficie de manera simultánea.

No sólo ayuda a trabajar la musculatura

La electroestimulación sirve por supuesto para estimular unos músculos escogidos bien precisos. De forma aislada, puede ser útil para una reeducación antes de retomar verdaderamente el deporte. Pero también sirve para limitar las agujetas entre dos sesiones intensas con estímulos suaves.

Entre los otros beneficios, este método puede ayudar a tratar el dolor de espalda, aliviar los dolores de reumatismo, o mejorar la circulación sanguínea.

La electroestimulación conectada

En la época en la que todo el mundo está conectado, también encontramos aparatos de electroestimulación sin cables para no limitar los movimientos. Estos pueden ir acompañados de programas claros para trabajar los glúteos, los muslos, los abdominales, etcétera. Incluso disponen de una pantalla táctil para ayudar a colocar los electrodos y realizar los movimientos más correctos. Las aplicaciones para smartphone y los tutoriales son igualmente muy variados, lo que es más motivador.

En cualquier caso, las contracciones musculares deben ser nítidas pero no dolorosas. Conviene contar con un tiempo de adaptación y subir progresivamente la intensidad a lo largo de las sesiones.

Finalmente, conviene saber que se puede igualmente escoger el trabajo de electroestimulación en gimnasio, con una combinación de unos 20 electrodos, y un coach personal. Ciertamente, existen múltiples formas de disfrutar y de beneficiarse de este tipo de trabajo muscular.

La electroestimulación por corriente eléctrica

La electroestimulación estimula los músculos a través de una corriente eléctrica. De forma más precisa, esta técnica reproduce el proceso de contracción y de relajación muscular. En vez del fenómeno natural, se trata de un impulso eléctrico que interviene para contraer el músculo.

En términos de material, los aparatos de electroestimulación se presentan bajo diferentes formas. Para esculpir los abdominales, lo más práctico es optar por cinturones abdominales. Si nos centramos en zonas más precisas, como los glúteos o los muslos, conviene utilizar los aparatos a base de electrodos.

A través de estas contracciones, la electroestimulación promete trabajar el músculo, y por tanto definirlo.

La ventaja real es que los electrodos permiten alcanzar los músculos difícilmente accesibles a través de ejercicios clásicos de fitness, nos referimos concretamente al gran recto y al transversal de los abdominales, por ejemplo.¿Quiere decir esto que basta con tumbarse en el sofá cubierto de electrodos para conseguir un cuerpo de efebo?

Evidentemente no. Definir la musculatura del cuerpo sin mover un dedo no deja de ser un sueño imposible. Para trabajar la musculatura con la electroestimulación, hay que utilizarla como complemento de un entrenamiento deportivo, o incluso durante el mismo entrenamiento. En caso contrario, no deja de ser un apoyo para la recuperación o evitar daños mayores, pero nunca en sustitución de un deporte de intensidad que tenga por objetivo aumentar la masa muscular de forma destacada.