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El paddle es el deporte de moda este verano. El yoga es el deporte de moda durante todo el año. Pero podemos pensar en mezclar las dos actividades. Veamos las razones principales que debemos conocer para iniciarnos en esta práctica deportiva que tantos beneficios aporta para nuestra salud, tanto física como mental.

Yoga paddle y cuerpo tonificado

Desde un punto de vista físico, la práctica sobre colchoneta flotante solicita los músculos profundos, porque estamos continuamente efectuando micromovimientos, sin apenas darnos cuenta, para mantener el equilibrio. Igualmente, la cintura abdominal, los músculos de la espalda, los de la rodilla, los de las caderas y los tobillos se ven reforzados. Además de tonificar la silueta, permite estimular la circulación sanguínea.

Un deporte acuático que trabaja la propiocepción

Contrariamente al suelo de una sala de yoga tradicional, la superficie del paddle es inestable y requiere una movilización de toda la cadena muscular para mantener el equilibrio interno. Durante la sesión, nuestra propiocepción, que garantiza el equilibrio del cuerpo en el espacio y el control de los movimientos, trabaja de forma muy específica.

Paddle

Con el yoga tradicional hablamos de trabajo en los centros energéticos profundos para encontrar la estabilidad en el caos del entorno. La gran pregunta que todo yogui se formula es la de cómo estabilizarse cuando todo a nuestro alrededor es inestable.

El yoga paddle se convierte en un aliado perfecto para una preparación a la hora de practicar running triatlón.

El yoga paddle mejora la concentración

El deporte en general es un buen medio para trabajar todo el cuerpo. Pero, en el paddle, el trabajo se multiplica gracias a su inestabilidad. Para efectuar las posturas de yoga sin caerse al agua, tenemos que volver a lo esencial, a nosotros mismos.

Podemos dejar todo lo que molesta en la arena de la playa, porque una vez sobre la plancha, la mente se verá naturalmente menos distraída. La dificultad de la flotación exige una presencia del instante. El contexto favorece al deportista de yoga paddle la vuelta al famoso instante presente, tan difícil de conseguir en la vida diaria.

El yoga paddle para volver a conectarse

Si practicamos algún tipo de deporte en el exterior, podemos reintegrarnos con conciencia en la naturaleza. Pero de forma general, en medio de una gran extensión de agua, nos vemos protegidos del resto del mundo. Se trata de un espacio de libertad total que favorece la introspección y permite desprenderse de la agresión constante del mundo exterior.

Por lo tanto, nos encontramos en las excelentes condiciones para conectarse con las cualidades del agua, materia de la que el cuerpo está mayormente formado. Las aguas interiores y exteriores entran en resonancia las unas con las otras y nos ayudan a sacar partido de su potencial, su fuerza, su sutileza y flexibilidad en la práctica del yoga paddle. Esta conexión favorece igualmente la calidad de la actuación del cuerpo en las posturas.

Mejorar la motivación

Si ya somos adictos a la práctica de yoga, os invitamos a practicar la versión paddle puesto que los puntos de referencia habituales se ven trastocados. Es muy interesante colocarse en esta dificultad para volver a pensar las propias bases de la práctica. Las posturas clásicas como el guerrero requieren un compromiso inédito sobre una plancha de paddle. Al cambiar los puntos de apoyo, del suelo al agua, las sensaciones obtenidas son muy distintas. De esta forma, cuando nos iniciamos en este tipo de deporte, las posturas tradicionales se adaptan a la plancha y a todos los niveles.

Deporte sin riesgos

No es necesario ser un experto en yoga o en paddle para practicar el yoga paddle. Se trata de una actividad que no ofrece ningún tipo de riesgos ni la posibilidad de hacerse daño, y donde podemos fijarnos desafíos cada vez más difíciles y posturas más complicadas. En realidad se trata de un momento de gran satisfacción personal, puesto que se consiguen realizar posturas casi imposibles. El único riesgo que corremos es el de perder el equilibrio y caer al agua.